Postales antiguas

Las primeras tarjetas postales, también denominadas "tarjetas postales ilustradas", "tarjetas de correo" o simplemente "postales", fueron editadas por las administraciones de Correos a mediados del siglo XIX.

Existen varios tipos de tarjetas postales:

Eran fabricadas en cartón fino o cartulina y fueron ideadas para comunicar mensajes breves en los que la privacidad del contenido no fuera importante. De esta forma podían enviarse sin necesidad de un sobre y el coste era reducido.

La primera postal oficial española fue emitida por orden de la Dirección general de Correos y Telégrafos a finales del año 1873, después de que en el año 1871 el Ministerio de la Gobernación reconociese la necesidad de introducir en España el uso de las tarjetas postales y autorizase su producción.

Estas primeras postales aparecieron en dos modelos: uno de tarjeta sencilla y otro de tarjeta doble o de contestación pagada.

Entre 1873 y 1875 la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre imprimió 3,6 millones de tarjetas sencillas y 1 millón de tarjetas dobles.

En un principio circulaban sólo por el territorio nacional y posesiones del norte de África y es a partir de Julio de 1875 cuando se aceptaron también las tarjetas sencillas para Portugal, Azores y Madeira.

A finales del siglo XIX, la Unión Postal Universal reguló el formato de las postales a 9×14 cm y posteriormente alcanzaría unas dimensiones de 10,5×15 cm. En cuanto a la distribución del contenido de la postal en esta época, el reverso solía encontrarse dividido en dos mitades: la izquierda para contener el mensaje enviado, y la derecha para pegar el sello y poner la dirección del destinatario.

En cuanto a la producción de tarjetas postales en España, la imprenta más prestigiosa fue el taller de fototipia "Hauser y Menet" en Madrid. Esta casa fue fundada por dos impresores suizos: Oscar Hauser y Adolfo Menet (1890).

La producción de Hauser y Menet fue inmensa, alcanzando las 500.000 postales mensuales. Los talleres estaban situados en la Calle de la Ballesta de Madrid. Además de imprimir sus propias ediciones, la casa Hauser imprimía postales para muchos editores locales e incluso recibieron algunos encargos desde América (Cuba, Ecuador y Colombia).

En el caso de las postales españolas modernas, impresas desde finales de los años cincuenta, es posible datarlas gracias a la normativa del Depósito Legal. Hasta el año 1957 era normal encontrar solo el nombre de la imprenta o del editor, y el lugar de la toma, pero no el año de la edición. Es a partir de 1958, cuando se reguló que en todas las postales debería figurar este dato.

A finales del siglo XIX, y siguiendo la moda europea, los españoles se dispusieron a coleccionar y enviar por correo las tarjetas ilustradas que, en 1905, adoptaron su actual formato.

Estas antiguas tarjetas ilustradas constituyen una importante fuente de documentación gráfica, con gran valor étnico, sociológico y estético para coleccionistas e investigadores.

Pueden adquirirse en mercados callejeros, como el Rastro madrileño, en librerías de viejo, en anticuarios, filatelias, casas de subastas y ferias de coleccionismo.

Las temáticas son variadas: vistas generales de ciudades y pueblos, costumbres, monumentos, obras de arte, medios de transporte, trajes regionales, mercados, hoteles, balnearios, minas, fábricas, retratos de artistas, folklore, escenas taurinas, propaganda bélica, publicidad, etcétera..

A través de esta exposición queremos mostrar y compartir una colección propia de tarjetas postales ilustradas de distintos tipos, épocas y temáticas.

Folleto de la exposición

Cartel de la exposición